Una experiencia transformadora

Una experiencia transformadora

Entonces grité: «¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!»

Isaías 6:5

El contemplar la presencia de Dios es una experiencia abrumadora, incluso traumática en algunos casos. La revelación de Dios debería representar un giro de 180° en la vida de todo creyente.

La visión que tuvo el profeta Isaías fue un evento traumático. Tanto así, que causó una impresión imborrable en su memoria y fue determinante en su ministerio.

Mientras tenemos una experiencia de asombro (e incluso bienestar), inmediatamente el Espíritu Santo nos revela nuestro CARÁCTER PECADOR. Frente a un regalo tan increíble como la salvación de nuestras almas, somos considerarlos indignos de disfrutarlo.

Dios es santo y también es un Dios de gracia. Dios da pasos inmediatos para purificar al ser humano y restaurar su alma. En el caso específico de Isaías, éste experimentó un perdón que iba más allá de la purificación de sus labios. Fue purificado por completo, perdonado hasta la médula, pero no sin el terrible dolor del arrepentimiento.

Nuestra concepción de pecado y el carácter de Dios deben formar una parte fundamental de nuestra relación con El Señor e incluso el rol de nuestra salvación. Hemos recibido el mayor regalo que cualquier ser humano se pueda atrever a desear, y es la vida eterna junto a nuestro Señor. No por nuestros esfuerzos ni obras, sino únicamente por medio de su infinita gracia y amor.

¿Qué nos hace separarnos de la santidad de Dios?

Nuestra naturaleza es la de escondernos de Dios y evitamos a toda costa no vernos revelados al estándar de santidad de Él. Tenemos un justificativo por cada pecado que cometemos. Nos juzgamos midiéndose unos a los otros. En consecuencia, el verdadero arrepentimiento es muy doloroso, pero nos permite entrar a Su presencia con sinceridad, pero cuando tenemos una actitud como la de Isaías, Dios está dispuesto a perdonar, limpiar y enviar.

El Espíritu Santo nos hace más conscientes de nuestra falta de santidad, para estimularnos a que la anhelemos más profundamente y que procuremos alcanzar más intensamente. En un sentido somos afortunados: Dios no se nos aparece de la forma en que se apareció a Isaías. ¿Quién podría soportarlo? Normalmente, Dios nos revela nuestra pecaminosidad poco a poco. Experimentamos un reconocimiento gradual de nuestra propia corrupción. Isaías vio sus corrupciones de una sola vez. No debería extrañarnos que quedara arruinado.

Es justamente nuestra condición pecadora la que nos motiva a estar cerca de Dios. Es el conocer a Dios lo que nos llama a estar cerca de Él, saber en carne propia lo que es tener una nueva oportunidad, una nueva vida lo que nos debe mover NATURALMENTE a buscar su presencia y santidad.

ACTUALIZACIONES

  • Una nueva plantada por Joaquín A. Vargas en Mesa, Arizona encontró un nuevo santuario para reunirse que les permitirá crecer aún más. Ya tienen alrededor de 70 personas en asistencia. Tendrán su gran apertura el 12 de septiembre.
  • Se hizo una oferta por una propiedad en Phoenix, Arizona que proveerá espacio para tres líderes jóvenes que se están entrenando como futuros plantadores de iglesias.

PETICIONES DE ORACIÓN

  • La hermana de Joaquín, Raquel necesita una cirugía cerebral urgente. Ella tiene un nervio en el cerebro que le causa dolor constante y necesita ser descomprimida quirúrgicamente. Una cirugía muy costosa y delicada. Intentaron hacer algo en la República Dominicana, pero en realidad empeoró.
  • Fruto Bonilla quiere iniciar un proyecto de desarrollo económico en Panamá para ayudar a los jóvenes empresarios durante la crisis de COVID que ha devastado el país financieramente. Ora por la provisión de Dios de los fondos necesarios de 15.000 dólares.

NECESIDADES

  • Necesitamos encontrar un asesor que pueda ayudarnos con proyectos de desarrollo económico para comenzar en Winkelman, Arizona. La ubicación de una nueva planta de la iglesia latina y el centro de la comunidad.

Gracias por su fiel apoyo y sus oraciones por nosotros. En un viaje juntos para transformar comunidades con el Evangelio de Jesús, una vida a la vez.