Filipinas es una república constitucional democrática con un sistema presidencial. Su economía es una economía en desarrollo y recientemente industrializada que está pasando de una base agrícola hacia un mayor peso de los servicios y la manufactura. El país cuenta con importantes recursos naturales, una gran biodiversidad y un papel relevante en la región de Asia-Pacífico.
Los primeros habitantes incluyeron pueblos negritos, seguidos por sucesivas oleadas de migración austronesia. Con el paso del tiempo, el comercio y el intercambio cultural incorporaron influencias de sociedades asiáticas vecinas, entre ellas tradiciones chinas, indias, islámicas y de otras regiones del Sudeste Asiático. Las primeras comunidades insulares desarrollaron reinos y sultanatos antes de la colonización europea.
La colonización española comenzó después de la llegada de Fernando de Magallanes en 1521, y posteriormente el archipiélago recibió el nombre de islas Filipinas en honor al rey Felipe II. El catolicismo se convirtió en la religión predominante y Manila se desarrolló como un importante centro del comercio transpacífico. La Revolución Filipina comenzó en 1896, seguida por la guerra hispano-estadounidense y el traspaso del dominio colonial a Estados Unidos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Filipinas fue invadida y ocupada por Japón. Después de la guerra, Estados Unidos reconoció la independencia de Filipinas el 4 de julio de 1946. Más tarde, el país vivió un período de ley marcial bajo Ferdinand Marcos entre 1972 y 1981, seguido por la Revolución del Poder Popular de 1986, que restauró el gobierno democrático.
En la actualidad, Filipinas tiene una población de más de 114 millones de habitantes. El filipino y el inglés son los idiomas oficiales, mientras que numerosas lenguas regionales se hablan en todo el país. El cristianismo es la religión predominante y el baloncesto es el deporte más popular del país.
