Enfoque
Jamil y Reema son un matrimonio de obreros transculturales con un llamado especifico a los pueblos musulmanes del Medio Oriente, región donde ya han entregado años de su vida, específicamente en el norte de Irak. Actualmente sirven como pastores en una iglesia en Paraguay y desde allí continúan preparándose con la mirada puesta en el regreso al Medio Oriente, para servir a largo plazo, fieles al llamado que un día marcó su historia.
Jornada
Ambos nacieron en el mismo pueblo de la región occidental de Cuba. En distintos momentos, conocieron al Señor mientras cursaban estudios universitarios: Jamil en el año 2010 y Reema en el 2013. Se congregaron en la misma iglesia local, donde sus caminos se cruzaron por primera vez y, con el tiempo, darían paso a un noviazgo que culminó en matrimonio en julio de 2017.
Jamil se graduó como Ingeniero Informático en 2012 y, movido por una profunda sed espiritual, inició estudios en Teología y Biblia en 2015. Reema, por su parte, se graduó como doctora en Medicina ese mismo año y en 2017 comenzó su formación teológica en el mismo seminario que su esposo. Mientras se preparaban académicamente, Dios iba formando algo más profundo en sus corazones: una pasión creciente por los pueblos musulmanes.
A partir de ahí, sus vidas cambiaron de rumbo. Se capacitaron en misiones transculturales, estudiaron la fe y la cultura musulmana y recibieron preparación en el Centro de Entrenamiento Misionero Sembradores (CEMS).
En 2020, mientras servían como misioneros en una comunidad rural del occidente de Cuba, nació su primera hija, Roza. Dos años después, Dios abrió la puerta para servir en el norte de Irak, donde permanecieron por dos años y tres meses. Allí, la medicina se convirtió en un puente: a través de la atención médica en comunidades musulmanas vulnerables, Dios abrió corazones para sanar, anunciar el evangelio, discipular y compartir las Escrituras con vecinos, pacientes y amigos.
Desde el año 2025 desarrollan su ministerio pastoral en una congregación en Paraguay, donde les nació su hija menor, Sarah. Mientras acompañan y fortalecen a la iglesia local, siguen en un tiempo intencional de formación y discernimiento, con el corazón orientado hacia un nuevo envío al Medio Oriente, anhelando establecerse allí con un compromiso a largo plazo.
