La habitación humana del archipiélago japonés se remonta aproximadamente al año 36,000 a.C. Entre los siglos IV y VI, los reinos rivales fueron unificados bajo la figura de un emperador, y a partir del siglo XII el poder real pasó a manos de gobernantes militares conocidos como shōgun.
Japón fue unificado bajo el shogunato Tokugawa en 1600, el cual mantuvo una política de aislamiento durante más de dos siglos. En 1853, una flota naval estadounidense obligó a Japón a abrir sus puertos al comercio exterior, desencadenando una serie de eventos que culminaron en la Restauración Meiji de 1868 y una acelerada modernización del país. Japón entró en la Segunda Guerra Mundial como potencia del Eje y, tras su derrota y los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, se rindió en 1945 y quedó bajo ocupación aliada.
Las décadas de posguerra trajeron una extraordinaria recuperación económica. Japón se gobierna como una monarquía constitucional parlamentaria unitaria, dividida en 47 prefecturas administrativas, y es ampliamente reconocido como una potencia destacada y el único miembro asiático del G7. Su economía —la cuarta más grande del mundo por PIB nominal— está impulsada por el liderazgo global en las industrias automotriz, electrónica y de robótica.
